#CzasNaBelek: Resumen del campamento

Todo lo bueno siempre llega a su fin: este proverbio puede aplicarse a los futbolistas del Wisła Cracovia, que el 3 de febrero concluyeron su concentración de preparación en Belek y regresaron a una Cracovia algo menos soleada.

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Todo lo bueno siempre acaba alguna vez; este refrán puede aplicarse a los futbolistas del Wisła Kraków, que el 3 de febrero pusieron fin a su concentración de preparación en Belek y regresaron a una Cracovia algo menos soleada. Tras un breve descanso en sus propios hogares, comenzaron otra etapa de entrenamientos intensivos, que les ofrecía la oportunidad de perfeccionar los últimos detalles antes de volver a competir por los puntos.

Dos semanas en Belek

Antes de centrar toda nuestra atención en el inicio de la segunda vuelta y el duelo contra el Stal Rzeszów, conviene resumir brevemente las dos últimas semanas de trabajo de los jugadores del Wisła en Turquía. El sábado 20 de enero, a las 4:45, tuvo lugar una reunión frente al estadio de la calle Reymonta, que marcó el inicio de un viaje de 2681 kilómetros en total. Poco después de las 5 de la mañana, el autobús del club llevó al primer equipo del Wisła al aeropuerto de Katowice, desde donde partió directamente hacia Antalya. En la cercana localidad de Belek, el equipo se alojó en el ya conocido complejo IC Santai Family Resort, donde le esperaban cuatro campos de fútbol de dimensiones reglamentarias, un gimnasio, piscinas para la recuperación y todo tipo de instalaciones con cuya ayuda los jugadores del Wisła pulieron su estado de forma durante 14 días.

«Estamos aquí y aprovechamos estas condiciones para aumentar nuestro rendimiento. Quiero veros trabajar duro en todo momento, dando el 100 % de vosotros mismos», subrayaba el entrenador Albert Rudé. El cuerpo técnico presentó ya en la primera reunión la lista de normas vigentes durante la concentración. Cada día, los jugadores recibían un plan detallado de actividades para aprovechar al máximo el tiempo disponible. Sin duda, un elemento muy interesante de estos programas eran las reuniones individuales. Gracias a ellas, cada jugador podía recibir información personalizada sobre sus progresos, así como sobre los aspectos que eventualmente requerían mejoras. A excepción del primer día, lluvioso, el tiempo acompañó a los jugadores del Wisła. El trabajo con balón en el campo se alternaba con sesiones en el gimnasio y la piscina. Sin embargo, las unidades de entrenamiento más importantes, que permitían evaluar los progresos de la preparación, eran los partidos amistosos.

Cuatro amistosos

Durante la concentración, el Wisła disputó nada menos que cuatro partidos, dos de los cuales terminaron en victoria y dos en empate. En el estreno contra el F.C. Nassaji Mazandaran, el resultado fue de 0:0. A pesar de la falta de acierto ante la portería rival, el entrenador Rudé valoró esencialmente de forma positiva su debut no oficial como técnico: vio lucha y compromiso. Para los futbolistas, fue una oportunidad de recuperar el ritmo de competición y familiarizarse con la táctica que se estaba implantando. En este encuentro, el cuerpo técnico apostó sobre todo por la capacidad de aprovechar los espacios libres. «Fue una buena prueba que nos permitió recuperar el ritmo. Tenemos que perfeccionar algunas cosas, pero considero que la idea de juego es buena. Seguiremos trabajando para terminar la etapa de preparación en Turquía con sensaciones positivas», resumió Ángel Rodado.

Tal como había anunciado, los jugadores perfeccionaron los elementos que habían faltado en el primer partido, lo que les ayudó de forma tangible a ganar los dos encuentros siguientes: 2:0 contra el FK Atyrau y 2:1 contra el Kolding IF. Sin embargo, estos partidos tampoco estuvieron exentos de errores. Junto a muchos aspectos positivos, el entrenador señaló momentos de relajación y una intensidad insuficiente: «Felicidades por otra victoria. Esta es nuestra mentalidad, en la que trabajamos cada día para ganar todos los partidos. Sin embargo, no quiero volver a veros jugar como en los primeros 5 minutos de la segunda parte». Subrayó que el objetivo de su cuerpo técnico es desarrollar una forma física que permita a los jugadores disputar los 90 minutos completos al más alto nivel. Cada día en Belek, de la mañana a la noche, estuvo marcado por el trabajo concienzudo. El equipo trabajó constantemente en la circulación del balón y la mejora de su condición física.

Una nueva incorporación


También se incorporó al equipo un nuevo jugador, Dejvi Bregu, que debe ayudar sobre todo al funcionamiento del tercio ofensivo. El broche final de la concentración iba a ser el duelo contra el Arda Kyrdzhali. Al seguir este partido, se pudieron ver dos mitades muy diferentes, algo que nuestro entrenador también destacó en la entrevista posterior. Tras unos primeros 45 minutos excelentes y dos goles marcados, los futbolistas del Wisła perdieron eficacia ante la portería rival. Las ocasiones desaprovechadas acabaron pasando factura y el encuentro terminó en empate 2:2. El entrenador Albert Rudé tranquilizó de inmediato al explicar que sabía dónde estaba el problema y que era algo que podía mejorarse por completo mediante la herramienta que es el entrenamiento. Consideró que, en esta situación, era importante contemplar las dos semanas completas de trabajo y preparación, que ya habían dado frutos visibles. Resumió y valoró el esfuerzo de todo el cuerpo técnico y de cada uno de los jugadores: «En mi opinión, fue una concentración fantástica. Llena de trabajo. (…) Creo que pasamos unas veinte horas en el campo. Unas diez horas en el gimnasio y diez horas en reuniones. Jugamos cuatro partidos. Trabajamos muy duro. Ahora llega el momento de que los chicos desconecten un poco mental y físicamente. Es importante que pasen estos días con sus familias».

Vuelta al trabajo en Polonia

A la mañana siguiente, los jugadores del Wisła ya habían regresado a Polonia y, tras un breve descanso, se presentaron en el ORLEN OIL Centro de Entrenamiento de Myślenice. Conviene señalar aquí que, además de los beneficios deportivos, el tiempo pasado en la concentración de Belek también fue una oportunidad ideal para estrechar lazos, tanto dentro del equipo como con los aficionados. En numerosos videoblogs pudimos participar en la celebración de los cumpleaños de Bartosz Jaroch y Álvaro Ratón, conocer los rituales previos a los partidos y los platos favoritos de nuestros jugadores, así como comprobar cómo se desenvuelven jugando al ping-pong.

Los futbolistas concedieron entrevistas con entusiasmo y también participaron en otros actos ajenos al deporte, como el día de los abuelos o la subasta con motivo de la WOŚP. Para los jugadores jóvenes, fue una oportunidad de conocer mejor a sus compañeros veteranos e integrarse en el primer equipo. Los concursos y la serie «Espresso del Wisła» regresaron a nuestro canal de YouTube. La gran estrella de toda la concentración fue, sin embargo, la mascota Smoczyca, que acompañó a todos en todo momento.

A. Truty